martes, mayo 12, 2009

ILEGALIDAD E INJUSTICIA

EN CORRIENTES SE DISCRIMINA A LOS DISCAPACITADOS
Y ENCIMA QUIEREN LUCRAR CON ELLOS


La información de un “re-empadronamiento” de personas con discapacidad en Corrientes y la implementación de una tarjeta magnética para que los mismos puedan viajar en los colectivos del transporte urbano de pasajeros me ha dejado muy preocupado por las características que tendría la iniciativa de no sé qué ilustre e ingenioso prodigio al que se le ocurrió la “maravillosa idea”, tanto que si llego a saber su nombre lo propondré para el Nobel de la Paz y titular de la NASA.
Los discapacitados que viajan en colectivo en su gran mayoría son tan humildes que apenas si tienen para la comida del día a día, y también la mayoría de ellos depende de otra persona que sí o sí debe acompañarlos, o trasladarlos alzados en sus brazos por el problema motriz que los afecta. Como toda persona “normal”, que puede valerse por sus propios medios, estas personas discapacitadas necesitan ir al médico (hospital), procurarse los medicamentos, hacer rehabilitación kinesiológica y, algo muy importante, tener esparcimiento, aire libre, etc., etc. Creo que casi todos sabemos las necesidades que tenemos, que son un poco menos que las que tienen ellos. Pero también están los familiares (casi siempre la madre, tampoco importa quién sea) que debe proveerse y proveerles la comida, los medicamentos, el esparcimiento, etc., etc., ir a pagar los impuestos realizar las gestiones de todo tipo y fundamentalmente las relacionadas con los pacientes, y no pueden dejarlos solos, y entonces deben salir a hacer todo eso con ellos, porque algunos son bebés, otros más grandecitos y hasta se ven a diario muchas madres cargando en brazos a sus hijos adolescentes...
El pase libre
Los que, por suerte, tienen pase libre (el carné verde) es porque ya pasaron por una serie de trámites que comienza cuando va a la consulta médica, el médico especialista le hace el diagnóstico (previa cola desde las 18 del día anterior hasta la mañana del día después para intentar conseguir un turno para el especialista y siempre es así), pasan por un comité multidisciplinario de destacados y experimentados especialistas, que determina qué grado de discapacidad tiene la persona (previo turno con todas las características similares a las anteriores), esperar el Certificado de Discapacidad (fotocopia de documentación, fotos, distintos días, largas esperas, etc., etc.) y finalmente el trámite ante Trasporte de la Municipalidad de la Ciudad de Corrientes con fotocopias, fotitos, días y algunos pesitos para el plastificado, etc., etc., y el colectivo para ir al centro de la ciudad, porque - parece a propósito - estas personas viven en barrios retirados del casco céntrico. Quiere decir que ya existe un padrón con todos los datos de cada uno de los discapacitados que han obtenido con mucho sacrificio su pase libre; tiene que haber quedado por lo menos un original con una fotocopia en alguna carpeta o, en esto tiempos de la computación y sistematización, redes y como quiera llamarlo, un registro que pueda ser consultado.
La iniciativa del ingenioso humanitario correntino (o extranjero de otro planeta o no) pretende un re-empadronamiento de los discapacitados (lo que implica traslado, gastos, tiempo , es decir, días, colas, todo lo que ya cité más arriba) y que cada uno de ellos - y atención con esto - pase otra vez por un comité examinador que va a determinar otra vez qué grado de discapacidad tiene, qué tipo de tratamiento requiere y cuántas veces debe ir a rehabilitación el paciente para luego otorgarle el derecho a una tarjeta magnética cuyo costo será a cuenta del discapacitado, todo esto contradiciendo y desautorizando a los profesionales especialistas de las distintas disciplinas que antes lo hicieron para que obtuvieran el certificado de discapacidad; y olvidándose, además, que la persona discapacitada como su familiar - insisto - necesitan esparcimiento, realizar otros trámites relacionados y no con la afección y que nunca saben en qué momento deberán salir corriendo al médico o adonde sea y que no tienen un mísero centavo para pagar un remís. Cómo se nota que este miserable ingenioso no tiene un hijo discapacitado o que no tiene hijo, madre, hermanos, o que nunca se enfermó. Además está contradiciendo ampliamente la Ley de Discapacidad, la Constitución Nacional, los Derechos del Niño y afines. Pero hay muchos como él, porque un funcionario (Ricardo) del Área de Contención Social del Ministerio de Salud Pública de la Provincia de Corrientes llegó a decirme que los familiares de discapacitados piden subsidios para asegurarse un sueldo (seguramente que unos pocos lo harán con esos fines - porque sinvergüenzas existen en todos los ámbitos); cómo trasunta que no tiene problemas económicos ni de salud y menos una persona discapacitada que atender. Sin embargo en ese mismo lugar, y él mismo, trabajan y ayudan conteniendo y solucionando los problemas de los que más necesitan.
La tarjeta magnética
El ingenioso de la iniciativa además se contradice porque pretende implementar una tarjeta magnética que supuestamente (quiero creer que será así) tendrá un código para cada beneficiario, cuyo costo estará a cargo de la persona discapacitada. No le basta, me pregunto, con la documentación que el paciente debe presentar para obtener el certificado de discapacidad, o es para que se fundamente el negocio de la tarjeta magnética o que el empresario no vaya a la quiebra porque en sus unidades viajan personas con necesidades manifiestas y que yo las llamaría más capacitadas que cualquiera de nosotros porque permanentemente nos dan un bella y auténtica lección de vida, los pacientes y sus familiares que la pelean con ellos.
Estas improvisaciones (o “avivadas”) ocurren porque tenemos políticos inútiles (con el respeto que me merecen las pocas excepciones) ocupando lugares que le quedan grandes y que en vez de trabajar y estudiar para llevar adelante programas de gobierno serios y duraderos (factibles de ser mejorados) se pelean entre ellos a ver quién saca la mejor porción de la torta. La otra cara de la moneda son los profesionales de las distintas especialidades y sus auxiliares de la salud pública (y muchísimas personas que trabajan por los discapacitados para contenerlos a ellos y sus familiares) que dedican sus conocimientos pero por sobre todo se respetan así mismos respetándolos e intentando darles una mejor calidad de vida.
Algo parecido pasa con nuestros mayores, personas que no toman un colectivo para ir a pasear (y si así fuera, bien merecido) y que según disposiciones en vigencia con sólo presentar su documento pueden subir al transporte público.
En nuestro país es habitual no hacer caso a las leyes, disposiciones, ordenanzas, decretos, etc. No se respeta la Constitución Nacional...Porque hay una Ley de Discapacidad y en Corrientes una ordenanza al respecto. Además, los empresarios del transporte público de pasajeros reciben subsidios, descuentos y otros beneficios que yo estoy seguro que por más que viajen solamente discapacitados en sus coches no van a permitir que se vayan a la quiebra, y ello lo demuestra el hecho que permanentemente están ampliando su radio de acción, inclusive hacia otras provincias, lo que me parece excelente porque el que trabaja, invierte y arriesga debe recoger sus frutos...Pero, por favor, no sigamos llevando por delante a las personas que realmente necesitan: tiene que ver con la justicia, el altruismo, la solidaridad, la generosidad, el ser humano íntegro y agradecido porque la vida le dio mucho más que a otros, además de pensar que algún día, si tienen suerte, llegarán a viejos, claro que no tendrán que pedir un pase libre para viajar...o que la vida los puede bendecir con un hijo discapacitado...
En este momento se me viene la imagen de la Madre Teresa de Calcuta, quien más que decir hizo y mucho por los pobres y enfermos del mundo...
En estos casos es cuando tiene que salir con todo la Comisión de Derechos Humanos, y acompañarla las ONG, fundaciones, políticos de buena voluntad, funcionarios, legisladores, concejales para consensuar en favor de quienes realmente necesitan...
Me gustaría conocer a la persona que tuvo la “magnífica ocurrencia” de la citada iniciativa, con nombre y apellido, y personalmente...Pero si va a venir a mí tiene que cumplir con ciertos requisitos: 1) ser humano, 2) tener un hijo discapacitado o por lo menos padres, hijos, hermanos, o algún viejo (con todo respeto) a su cargo, 3) poseer amplios conocimientos de Medicina, especialmente de Neurología, y de leyes, 4) conocer la palabra solidaridad y demostrar con hechos categóricamente fundamentados haberla practicado por lo menos una vez, 5) demostrar haber visto alguna vez a un discapacitado o a una persona llevando a otra persona en brazos y sobrándole por todos lados porque seguro que ya tiene unos 18 o 20 años (y nunca pudo caminar), 6) haber viajado como mínimo un par de veces en colectivo urbano, 7) tener como ingreso máximo $500 (pesos quinientos), 8) tener sentido común, 9) conocer la palabra respeto y practicarlo. Le prevengo que al respecto ya tengo cierta experiencia.

Ramón Rojas Morel
Locutor y Periodista
Habilitación profesional Nº 4306
D.N.I. Nº 12168055.-


2 comentarios:

Estrella del mar dijo...

¿Cuando la humanidad entenderá?

que sólo
"Es sabio quien encuentra en su semejante la razón de compartir las diferencias"(Stella Maris T)

LUMARZU dijo...

Un problema social que nos habita, una despreocupación del ser humano por esa humanidad que somos, esa falta de solidaridad que nos azota y este mundo tan nuestro y tan efímero que no logra hacernos comprender que somos hermanos sin fronteras.

Mucho por reflexionar y demasiado mucho por hacer.
Saludos
Lucy